La espasticidad focal no puede ser valorada únicamente teniendo en cuenta la finalidad de la acción porque en cada tarea puntual que contempla las AVD existen componentes de movimiento que incluyen fuerza muscular, coordinación, velocidad y el rango activo de movimiento. Esta espasticidad es tratada con inyecciones de toxina botulínica tipo A que es una medicación efectiva en el tratamiento focal de la espasticidad secundaria a accidentes cerebrovasculares (ACV).
La dosis que se administra es específica de cada paciente porque se adecua al patrón de espasticidad individual. No debe pasar de 400 U en ningún caso. Si bien la toxina botulínica mejora parámetros básicos del movimiento a corto plazo permitiendo reaprender nuevas y mejores estrategias de movimiento, parece ser una condición indispensable el entrenamiento y el uso de los miembros afectados por parte del paciente para obtener beneficios funcionales.

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